Reír, hacer ejercicio o salir de casa sin preocuparte por un escape de orina puede parecer algo sencillo, hasta que deja de serlo. La incontinencia urinaria afecta la vida cotidiana de mujeres y hombres, pero tener pérdidas de orina no significa que debas resignarte a ellas.
Existen tratamientos no quirúrgicos y quirúrgicos. La elección depende de qué causa los escapes, con qué frecuencia ocurren, cómo afectan tu vida y qué resultados has tenido con tratamientos anteriores. El primer paso es identificar el problema para construir un plan adecuado para ti.
¿Por qué se pierde el control urinario?
La vejiga almacena la orina hasta el momento de vaciarse. Para mantener la continencia también intervienen la uretra, el esfínter urinario, el piso pélvico y los nervios que coordinan su funcionamiento. Si alguno de estos mecanismos falla, pueden aparecer escapes o una necesidad urgente de ir al baño.
Los síntomas orientan la valoración:
- Incontinencia de esfuerzo: la orina se escapa al toser, reír, estornudar, saltar o levantar peso.
- Incontinencia de urgencia: aparece una necesidad repentina de orinar y puede haber un escape antes de llegar al baño.
- Incontinencia mixta: combina síntomas de esfuerzo y urgencia.
- Incontinencia por rebosamiento: la vejiga no se vacía bien y pueden presentarse goteos. En este caso es necesario investigar por qué queda la orina retenida.
El embarazo, el parto, los cambios asociados con la menopausia, ciertas enfermedades y algunos tratamientos de próstata pueden influir en estos síntomas. Sin embargo, una misma causa aparente no implica el mismo tratamiento para todas las personas.
¿Qué evaluamos antes de recomendar un tratamiento?
En UROMIN IPS, la valoración comienza con tus síntomas, antecedentes y hábitos urinarios. Un diario miccional puede ayudar a registrar cuándo bebes líquidos, cuántas veces vas al baño y en qué situaciones ocurren los escapes.
Según el caso, también puede ser útil una valoración del piso pélvico, que incluya la Escala de Oxford para describir la fuerza muscular. Cuando la información clínica no es suficiente o el resultado puede cambiar la decisión terapéutica, el especialista puede indicar una urodinamia para estudiar cómo la vejiga almacena y expulsa la orina. No todas las personas necesitan esta prueba.
Tratamientos no quirúrgicos para la incontinencia urinaria
Estas opciones pueden ser el punto de partida o formar parte de un plan combinado, de acuerdo con el diagnóstico.
Rehabilitación del piso pélvico. Un profesional enseña a identificar y entrenar los músculos adecuados, y ajusta los ejercicios a cada persona. El biofeedback o la electroestimulación pueden considerarse en situaciones específicas; no son necesarios para todos los pacientes. En mujeres con incontinencia de esfuerzo o mixta, las guías recomiendan iniciar con un programa supervisado de entrenamiento del piso pélvico.
Entrenamiento vesical y ajustes de hábitos. Registrar los síntomas, planificar las visitas al baño y revisar factores que pueden agravarlos puede ayudar, especialmente cuando predomina la urgencia.
Medicamentos. En algunos casos de vejiga hiperactiva, el especialista puede indicar fármacos para reducir la urgencia y la frecuencia urinaria. En determinadas mujeres con cambios urogenitales asociados con la menopausia, puede valorar estrógenos vaginales. Su uso depende de los antecedentes y de los síntomas de cada paciente.
Otros procedimientos sin cirugía reconstructiva. Si los síntomas de vejiga hiperactiva persisten, puede valorarse la aplicación de toxina botulínica en la vejiga. Es un procedimiento que requiere discutir beneficios, posibles efectos adversos y seguimiento; no equivale a una operación con cinta o esfínter artificial.
¿Cuándo se consideran los tratamientos quirúrgicos?
La cirugía puede ser una opción cuando el diagnóstico indica que puede ayudar, los escapes afectan de forma importante la calidad de vida y se han valorado los tratamientos no quirúrgicos apropiados. La decisión se toma con el paciente, después de explicar los resultados esperados, los riesgos y las alternativas.
Cintas suburetrales o slings. Son una de las opciones quirúrgicas para determinados casos de incontinencia de esfuerzo. Buscan dar soporte a la uretra. Antes de elegirlas, es necesario conversar sobre el tipo de procedimiento y sus posibles complicaciones.
Esfínter urinario artificial. Puede considerarse en algunos hombres con incontinencia de esfuerzo persistente después de un tratamiento de próstata. Su indicación requiere una evaluación especializada y una conversación clara sobre el funcionamiento del dispositivo y el seguimiento posterior.
Si el problema principal es que la vejiga no logra vaciarse, el tratamiento debe dirigirse a su causa. Por ejemplo, cuando existe una obstrucción relacionada con la próstata, el especialista puede valorar tratamientos para esa obstrucción, incluida la cirugía en ciertos casos.
¿Cómo saber qué opción es para ti?
No hay una cirugía indicada para todos los escapes, ni una terapia que funcione igual para todas las personas. Un escape al hacer ejercicio, una urgencia repentina y un goteo por vaciamiento incompleto pueden necesitar abordajes distintos.
Si organizas tus salidas según la ubicación de los baños, has dejado de hacer actividades por temor a un escape o necesitas protectores con frecuencia, una valoración puede ayudarte a entender qué ocurre y qué opciones tienes.
En el Centro Integral de Salud Masculina y Femenina de UROMIN IPS, en Chía, Cundinamarca, puedes iniciar esa conversación con un equipo especializado.
Visítanos: Cra. 4 Este No. 24-65, Edificio Vita, Chía.
Agenda tu valoración: +57 310 815 5029 | PBX: (601) 9178438
Preguntas frecuentes
- ¿La incontinencia urinaria es una consecuencia inevitable de la edad?
No. La edad puede influir en los factores de riesgo, pero los escapes merecen una valoración. Existen tratamientos que pueden mejorar los síntomas, aunque el resultado varía según la causa y la persona. - ¿Los escapes después de una cirugía de próstata duran para siempre?
Pueden mejorar con el tiempo, pero su evolución no es igual en todos los pacientes. La rehabilitación del piso pélvico puede formar parte del manejo; si los escapes persisten, conviene consultar para valorar otras opciones. - ¿Cuándo se pasa de un tratamiento no quirúrgico a uno quirúrgico?
No existe un momento idéntico para todos. Depende del tipo y la intensidad de la incontinencia, de los tratamientos probados, de sus resultados y de las preferencias del paciente. - ¿Puedo hacer ejercicios de Kegel por mi cuenta?
Los ejercicios pueden ayudar, pero es importante aprender a contraer los músculos correctos y contar con orientación si no notas mejoría o tienes dudas sobre la técnica. - ¿Todas las personas necesitan urodinamia antes del tratamiento?
No. El especialista decide si el estudio aportará información útil para aclarar el diagnóstico o elegir el tratamiento.

